Es cierto que lo escuchaba, que lo quería, que lo “bancaba”, declaro rotundamente que pasé por alto muchas cosas con las que no coincidía, sean serias o no. Pero lo que no puedo decirte es que sigue siendo mi amigo. Un título de presentación cómo “estoy con un amigo”, “éste es mi amigo”, no significa que realmente lo sea.
Cuando me di cuenta lo que estaba pasando, me dije a mi misma que no podía más. No fui yo, sino un artificio del destino que permitió que las cosas quedaran como estaban.
Nunca me voy a olvidar haber tenido a ése amigo. Ni tampoco las penas que tuve para aceptarlo como era, cuando él no lo hacia conmigo. Pero gracias a él, aprendí cosas muy importantes, una es que no hay que forzar las relaciones, ni por años de antigüedad ni por lo mucho que puedas querer a la persona, y otra es que nada va a generar en mi lo que éste personaje, no volveré a poner a nadie sobre mis intereses o mis obligaciones, porque él, nunca, ni cuando mas lo necesitaba, lo hizo.











